Después de unas cortas, pero merecidas vacaciones, la vuelta al trabajo para mi, ha sido bastante dura… ¡Con lo bien que lo pasamos el Sr. Viruete y yo en Bilbao! Es una ciudad encantadora, tranquila y limpia que nos ha enamorado en cuanto pusimos un pie en ella.
Nos dirigimos a muy primeras horas de la mañana del jueves día 9 de Noviembre al aeropuerto de Barajas… después de ser cacheada prácticamente como una criminal (con la típica frase de “levante los brazos”) y registro exhaustivo de equipaje de mano por si llevábamos algún tipo de líquido… embarcamos rumbo al aeropuerto de S. Sebastián. Después de una pequeña tomadura de pelo por parte de un taxista espabilado, llegamos a la estación de autocares de la ciudad, donde por fín tomaríamos un autocar que nos llevaría a Bilbao (o Bilbo, como la llaman sus habitantes… ¿Estarán Frodo y Sam pululando también por allí?)

En cuanto dejamos las maletas en nuestro acogedor hotel, nos dispusimos a dar vueltas por todos los lugares para conocer la ciudad y poder probar los suculentos manjares que se comen por esas tierras (ahora me explico por qué, casi todos los cocineros de la tele son vascos). Las rías me parecieron preciosas y estaban plagadas de montones de peces enormes, patos y gaviotas que volaban alrededor en busca de alguna presa….

Pero lo que más me fascinó fue poder visitar el Guggenheim, gran museo de arte contemporáneo donde los haya… En esos momentos como exposición temporal tenían una titulada 100% Africa, y nos pareció muy interesante. Especialmente nos gustó una de las salas, donde uno de sus autores plasmó reproducciones a tamaño gigante en madera y terracota, unos robots y cohetes de hojalata de aspecto retro con vivos colores. Incluso había una base secreta con extraterrestres en su interior. Los artistas africanos, nos demostraron que no tienen ningún miedo a llenar de colorido sus obras de arte.
También nos llamó mucho la atención unas esculturas gigantes de metal de Richard Serra en la planta baja en las que te podias meter en su interior y poder formar parte de ella… Se trataba de unas chapas de metal dispuestas de diferentes maneras, en las que podias caminar a través de ellas… llegaron incluso a marearnos, nos sentimos como si estuvieramos dentro de un videojuego de Mario Bros y al hacer el recorrido de la escultura hasta el final, llegabamos al malo de turno del final de la fase :-)

También hicimos una visita a una exposición de animación en la Sala Rekalde titulada “30 obras de animación contra la des-información audiovisual” que nos pareció bastante interesante aunque algo “gafapastil”.

Ejemplo de juguete predilecto gafapastil a tamaño King Size
Y claro, un viaje no podía ser completo, si no hacíamos nuestro recorrido habitual a las tiendas de comics de la ciudad. Me encantó sobretodo visitar Joker y Tótem y poder hacerme con mangas atrasados para mi colección, como: “Crimen y Castigo” de Tezuka, “K” de Jiro Taniguchi, o “Sandland” de Akira Toriyama. ¡Ah! Y allí pude hacerme con un peluche muy mono de Totoro… que tiene incluso su saquito de semillas mágicas a cuestas.
Fue un viaje muy entretenido donde pudimos difrutar de la compañía de algunos de sus habitantes, que nos hizo más amena la visita. ¡Gracias por vuestra simpatía! Esperamos poder volver algun día.

Poder disfrutar de DB en vasco, no tiene precio.